Un billete solo de vuelta

Hace tres meses que salí, con una sola frase en la cabeza, “tu viaja y ya veremos”. Esa era la idea. Siendo la primera vez que viajaba fuera, lejos y sola, no sabía cómo me sentiría, así que no me quería presionar demasiado. Pero una vez aquí, todo cambió, estaba como en casa. No pretendía volver tempranamente.

Pero la vida pasa. Y no espera.

Y cambias. Cambias a todas horas. Hoy estás aquí y mañana, mañana no lo sé. E ir en contra de esa marea sin pretender que nada cambie, es una lucha perdida.

España.

Continuar y confiar o

Volver, arriesgarse, confiar y afrontar.

Confiar en que la vida me pone delante lo que necesito experimentar, a cada momento, para TRANSFORMARLO, aunque no cumpla con mis expectativas. Soltarlas. Y por primera vez, estar en paz con ellas.

Pero entonces empezó el caos y el ego a hablar por mí.

“Es que si vuelves antes de tiempo has fracasado”, como si esto fuera una carrera en contra de nadie, y “ahora que”, “¿es que acaso vuelves por alguien?”, es que, es que, es que…

…pero ¿y que es tiempo? ¿Acaso existe? Perder de vista a la autoexigencia un rato para darte a ti y al otro, es una forma de amar y amarse.

Y que liberador el derrotar el “tener que”, porque tener que, ¿qué?

¿Acaso no lo eres todo sin tener que ser nada?

Así que, paré, me dejé sentir.

El dejarse sentir. La escucha. La escucha consciente hacia uno mismo y hacia el otro…que acto de amor. Por ti. El ser honesto consigo. El darse a la necesidad. Y acogerse en ella.

Reconocer y reconocerse te acerca un poco más a la libertad, a la coherencia contigo y con tu alma. A ti mismo.

El viaje me enseña a que cada uno tiene el suyo. Este es el mío.

Nuevo reto. Acallar al ego. Darle bandazo. Enfrentar otros miedos. Rechazo. Seguir viviendo en la incertidumbre y aceptación… aprender a soltar el resultado de todo. Y como lleva enseñándome a hacerlo es: “al toro por los cuernos”, así que, vuelvo.

Y no, no vuelvo porque me haya cansado. No vuelvo porque esté mal. No vuelvo porque este ritmo no se aguanta. Esto es un sueño. Vivir como tú quieras vivir. Es un sueño hecho realidad. Elegir y CREAR tu vida. Porque esa es la verdadera LIBERTAD.

Y por eso mismo. Vuelvo.

Vuelvo porque quiero continuar. Viajando. Viviendo. Sintiendo.

Vuelvo porque no quiero decir nunca más, ojalá hubiera hecho esto, probado lo otro o dicho aquello. Porque no, no quiero vivir con miedo. Solo amor. No quiero huir de lo que siento.

Vuelvo porque lo que no doy, me lo quito.

Y es que, siempre he sido de “arrepiéntete de lo que hagas, no de lo que no hagas”.

Así que si algo voy aprendiendo, es que la vida va de sentirla. Vivir es sentir. Dejar de huir de las emociones, de los miedos y sentirlos. No quiero decidir desde el miedo. Solo quiero afrontarlo.

Del mismo modo que no me hubiera perdonado el no irme, no me hubiera perdonado el no volver, a tiempo, para experimentarlo.

Vuelvo porque mi corazón ha entendido la verdad de estar más vivo que nunca. Soy más amor que nunca. Siento más amor que nunca. Por mí. Por ti. Por todo.

Vuelvo de la misma manera que me fui, porque mi corazón me lo pide. Por mí. Con un “viaja y ya veremos” y…

…con un billete solo de vuelta.

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