Ahora Tú

¿Sabéis eso que dicen de que en los 30 entras en la mejor etapa de tu vida? Pues no falta razón. La mejor etapa porque disfrutas de ti, te valoras, te cuidas, te mimas, te escuchas y te das lo que necesitas en cada momento, nada por obligación, todo por satisfacción, aunque sean las cosas más mínimas.

Empiezas a bajar el nivel nivel de autoexigencia, porque no tienes que demostrar ser la mujer que se supone que tienes que ser, la que llega a todo, por todos y se olvida de ella. Porque eso no es real. Porque empiezas a ser real y a amar la perfección de ser tú, tal y como eres. Porque dejas de poner las necesidades de los demás delante de las tuyas y empiezas a estar a gusto tomando tus propias decisiones, en todo momento. Sin coacciones, ni juicios.

Porque, aunque caigas, sabes que estas aprendiendo y lo haces lo mejor que sabes y puedes. Ya no te fustigas con ello. Porque te permites sentir todas las emociones que estás sintiendo en este momento, porque te permites sostenerlas o no, porque no te guardas nada que decir.

Porque no te fuerzas, tienes el poder de decir: Ya no quiero esto. De cambiar de opinión, mil veces si es necesario, sin dar ninguna explicación, ni siquiera a ti misma.

Porque eres lo que eliges y lo que no.

Porque te comprometes contigo y solo contigo a conocer y a amar a la única persona que va a estar a tu lado para el resto de tu vida: Tú.

Porque entiendes que eres una naranja completa que solo viene a compartir lo que es, con otras naranjas completas.

Porque conoces tu cuerpo, sabes lo que te gusta y lo que no, porque sabes lo que te hace mal y lo que te sienta bien. Porque sabes cuándo, con quién quedarte y de quién irte.

Porque sabes irte cuando ya no…

…y qué bonito cuando ya no, porque ahora sí, porque ahora TÚ.

Porque dejas de rellenar huecos para evitar estar contigo, porque ya no hay distracciones para evadir emociones dolorosas, prefieres estar contigo y darte el cariño y las respuestas que nadie puede darte, porque solo tú sabes lo que necesitas y quieres. Porque solo tú puedes dártelo.

Escuchas tu intuición, a tu corazón. Porque te bajas de las expectativas para volver a la realidad del momento. Porque das y tomas decisiones desde el amor, ya no desde el miedo. Te permites recibir.

Porque identificas que “el problema” y por tanto la solución, solo está en ti, nadie tiene el poder de dañarte y solo tú tienes el de elegir que gafas ponerte. Porque la felicidad es una elección y la eliges para tu vida.

Porque entiendes que todo, absolutamente todo pasa por un motivo, para que sigas creciendo y evolucionando, porque quieres seguir creciendo, sintiendo, experimentando y vas al encuentro para ello. Porque todo al final solo te muestra lo que eres.

Qué bonito mirar la vida desde la oportunidad de aprendizaje y CONFIAR.

Qué bonito el momento que estás viviendo, que bonita, Tú.

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