La tristeza que acompaña

Normalicemos, y en las redes sociales también, el tener diferentes estados emocionales. Todos. No solo alegres.

Queremos relaciones reales, pero, ¿nosotros lo somos? ¿O solo nos dejamos llevar por la máscara que nos ponemos?

A veces, la vida, su ritmo, la sociedad, las redes te dirigen a mostrarte desde tu máscara, por miedo. Y eso, eso no eres Tú. Muestra tu Tú.

Normalicemos el estar triste, ansioso, con miedo o cualquier otra emoción que no sea alegría o felicidad. Normalicemos el sentir y entender todas las emociones. Identificarlas, aceptarlas y rendirse a ellas para transformarlas hacia el equilibrio.

Entender que no siempre se está arriba y por tanto no siempre se estará abajo. Que no te de miedo sentirte abajo, porque esto también pasará.

Entenderlas, entender de dónde salen, porqué y qué las activa.

Todo se conforma de dualidad. Dos polaridades distintas. Tristeza y alegría, el bien y el mal, femenino y masculino, cielo y tierra, amor y miedo. No existe una sin la otra. Para reconocer una, has de pasar por la otra. Pero no existen permanentemente, van oscilando, e integrarlas es el trabajo.

Pasar de la dualidad a la unidad. Para mí la unidad es el equilibrio entre los dos extremos.

En el equilibrio está la clave.

Solemos confundir felicidad o alegría, con estar en paz. Estar en paz no es una emoción, viene desde dentro. Y es debido a un proceso de transformación intenso. En cambio, la alegría o felicidad, es producida por algo externo. Es una emoción, y como tal, va evolucionando. No siempre es constante y aferrarse, no querer soltarla es lo que nos funde en un huracán de tristeza, porque no nos permitimos sentir esa tristeza o cualquier otro tipo de emoción que conlleve una connotación negativa.

Porque no entendemos de donde salen, o incluso no sabemos poner nombre a lo que sentimos. No queremos dejarnos llevar hacia dentro de esas emociones, por si nos quedamos allí permanentemente, pero, al igual que pasa la alegría, pasa la tristeza y cualquier otra emoción.

Todo sería mucho más fácil y libre sin tener que mostrar algo que realmente no somos, mostrar a todas horas la felicidad que nunca está. No, no lo estás siempre, y quererlo, anhelarlo como estado permanente es un error. Porque no te permites sentir el resto. No te permites sentir el resto de ti. No aceptas sentir el resto. No amas el resto de ti. No te amas completo.

Si no sientes TODO no te amas al 100%.

Al final, no te permites sentir la vida. Que no es más que un conjunto de emociones que pasan en tu día. Y entender esto nos liberaría de ese malestar que no sabemos porque lo llevamos en nuestra rutina. Nos liberaría de engancharnos a esa emoción. Todas son pasajeras. Todas son saludables. Y debemos sentirlas todas. No negarlas. No van a estar ahí para siempre. Así que también, disfruta de ella mientras dure.

Solo obsérvala, obsérvala como permanece en ti, que sensación te crea en el cuerpo. Incluso dónde la sientes. Y que sensación te genera. Observa como observándola y sintiéndola, metiéndote bien en ella, DESAPARECE.

Solo observa. Y para poder observarla, para poder tomar distancia y no reconocerte con ella, EXPRÉSALA. Nómbrala. Permítete sentirla y ríndete a ella. Reconoce que está ahí y ríndete. Expresa, observa y disfruta de la impermanencia. De todo.

Observa cómo es la curva de esa emoción y como va cambiando. ¿Qué hace que cambie? ¿Un pensamiento quizá? Todo cambio, no solo está en tu mano, si no en tu mente.

Todo está dentro de ti.

Blog at WordPress.com.

Up ↑

Habitando palabras

entre lo espiritual y lo mundano

Tu viaje interior

Creando conscientemente una nueva versión de ti mismo

Las palabras son gratis

Blog personal donde hablo de temas actuales para mentes inquietas

Relatos de mi caminar

Simplemente SER

Te cuido en tu embarazo

Un espacio para recordar la naturaleza que eres

%d bloggers like this: