Hoy, hace un año…

Hoy hace un año me estaba subiendo a un avión camino a Bangkok, y el dolor de la despedida, de dejar atrás a alguien, a esa persona que ya no me iba a acompañar en el camino, esa que no iba a ser nunca más, a mí misma, fue en cierto modo lo que más me costó. Solo iba con una mochila, algo de dinero y una frase en la cabeza: “Tu viaja y ya veremos”.

Un año más tarde, mi vida ha dado un giro de 180º que, quizá externamente no se observe muy diferente, pero, internamente ha sido y está siendo, un renacer.

Un renacer que empezó hace año y medio y que en realidad va de re-aprender. De re-aprender cuál es tu manera, tu manera de estar aquí en esta vida y honrárla, viviéndola.

La antroposofía divide el desarrollo personal en ciclos de 7 años. 7 años que marcan la evolución de la conciencia de cada persona a lo largo de su vida. Se dice que lo vivido o “sembrado” en esos años, será el reflejo o resultado de los siguientes 7 y así. Entonces, me paro, observo los tres años que llevo de la entrada a este nuevo ciclo y, en el tiempo que llevo lo intenso que está siendo y pienso…agárrate porque parece un ciclo de curvas, pero sé que esas curvas me acercan cada día al único lugar donde al parecer todos anhelamos ir, pero a la vez huimos de él. A uno mismo y contigo.

Para mí, el viajar, fue la entrada a ese otro viaje, el de verdad, el de hacia dentro. El solo hecho de decidir dejar mi vida e irme de viaje, fue la puerta de entrada y el impulso que la vida necesitaba de mí, para, poco a poco ir permitiéndome el recibir todo lo que mi alma desea y merece por el simple hecho de estar viva.

Esa decisión implicó las situaciones emocionales oportunas que fueron el clic que se requería de mí, para entrar, sin miedo, a investigar bien a fondo en mí, para así, ir sacando todas las herramientas, potencial y luz que llevaba y llevo dentro. 7 meses antes de salir, yo ya estaba viajando.

El viajar físicamente solo fueron los resultados de ese viaje anterior, una puesta a prueba para ver si había integrado esas lecciones y, unos “entrenamientos” -como yo les llamaba- para en realidad, coger la vida que siempre había deseado, pero nunca atrevido a nombrarla, por si me tachaban de “X”, “Y”, o “Z”, y no encajaba en algún sitio, o, algo mucho peor, por si partía a cogerla sola.

Pero, ahora sé que, primero, nunca estás sola, porque siempre estás contigo y que, la gente al igual que la información, te llega en el momento oportuno, para ir uniéndose a tu camino, entrando y saliendo de él.

Para “coger” algo nuevo, llámese camino, trabajo, persona o vida, debes soltar lo que tienes en la mano que no deja que pases al siguiente nivel, y eso muchas veces no son más que “partes de ti misma”, o más bien, patrones mentales y comportamientos, que al observarlos te das cuenta de que solo te limitan, así que, también forman parte de ese “soltar para dejar entrar”.

Hoy por hoy puedo decir que, da igual donde vaya, que estaré bien porque estaré conmigo. Hoy puedo decir que, estoy cada día viviendo la vida que quiero, y más cerca de la vida que mi alma anhela, esa que en realidad me corresponde, esa que merezco, la que va alineada conmigo. Escuchando que quiere y me pide mi alma y dándosela, prestando atención a las señales y, sin miedo ir donde me lleve la vida. Aquí y allá. Hoy, siento que así la vivo.

Conocerse pasa por reconocer lo que en tu naturaleza va y dárselo, sin miedo, aunque se salga de lo habitual o convencional. Porque ahí, todo fluye. Cuando aceptas tu naturaleza, TODO fluye, cuando aceptas todas esas partes de ti, las no convencionales y, te las das, todo fluye y van saliendo todas esas cosas que tienes en tu cabeza, todos esos recursos, aunque eso, no sucede solo. Hay que hacer que pase, hay que crearlo desde la convicción del merecimiento. Escuchar lo que tu Ser te pide, saber qué es lo que quieres y, con confianza, dárselo. Crearlo.

Este viaje me enseña cada día que, no puedes forzar algo que en realidad, no es para ti o no es tu momento, que llegará, pero a su ritmo y manera. Y no como tú quieras que llegue, si no como lo necesitas en ese momento para aprender otra lección de vida, de amor y de ti mismo. MI mantra es que, si suelto la “manera en que quiero que llegue”, solo ahí llegará como lo he creado.  

Tu pide y se te dará decía la biblia. Tu función es pedir. La función de la vida es dártelo, pero a su manera. Tú pide, ella se encarga del “cómo”, de la manera. Tu función vuelve a ser entender, aceptar y, por tanto, amar ese “cómo”.

Si sale de tu corazón, si sale desde el amor que eres, si está alineado contigo y con tu alma, recibirás lo mismo, amor. Entonces te darás cuenta que, al final, da igual la manera, la forma o el cómo, porque de una manera o de otra, lo que estás recibiendo es lo que has pedido. Ahora, si lo pides desde el miedo, la escasez y/o ego, también lo recibirás así.

Ahí, solo te fijarás en lo externo, no en el concepto, sino en la forma de recibirlo, y en el juzgar esa forma, y por tanto, llegará el malestar, porque lo que has pedido no se asemeja a la realidad. En ese caso no es lo que quieres, si no lo que necesitas, lo que se te dará para aprender. ¿A qué? A pedir desde tu corazón. Desde tu Ser. A aprender desde dónde moverte.

Este viaje me enseña a que puedes vivir con absolutamente lo básico y que, sin tener nada, lo tienes todo. Ahí diferencias tus necesidades reales. A aprender a priorizar esas necesidades económicamente hablando.

Me enseña a decir Si, cuando la mente dice No. A que ese No, se convierta en un gran SI, creando las situaciones oportunas para hacerlo.

Sobre todo me enseña, a tener la certeza de que, absolutamente todo lo que pasa por tu cabeza es posible, pero  porque antes ya lo he creado en ella.

Ahora, solo hay que encontrar la manera de hacerlo, y ahí está el intríngulis de la vida. Esas son las pruebas que ella te pone en el camino para corroborar cuan de real o importante es, eso que pides. Porque si realmente quieres, encontrarás una manera de hacerlo, cualquiera, la tuya, si no, solo habrá excusas y los “no puedo” invadirán tu cabeza de nuevo. Y hay veces en que te equivocarás en esa manera, pero también formará parte del camino de aprendizaje.

El viajar me enseña a dejarme llevar y fluir, a que nada me pertenece y a la vez, todo es mío y está al alcance de mi mano para que lo coja, sin quedármelo, sabiendo que eso no es para mí, solo es para la vida y yo, solo lo tomo prestado, siendo mi aprendizaje, el saber soltarlo a tiempo. Para amarlo.  

Me gusta viajar en la adversidad o “incomodidad emocional” como yo le llamo, porque te enseña a cómo vivir y por ende, a cómo amar. Cuando empiezas a estar cómodo en esa incomodidad, estás, así, amando la vida y toda su totalidad, sus polaridades y sus partes “buenas” y “menos buenas”, estás aceptando el pack completo y le estás diciendo a la vida que SI, que quieres vivirla. Porque no solo se trata de vivir lo “positivo” y agradable, vivir la vida también va de vivir, sostener y traspasar la incomodidad y ver, cómo puedes, sea como sea, salir de ella, o, más bien, traspasarla.

Eso significa que, a consecuencia, te estás amando a ti también en ella y al final, la vida es lo único que te demanda, que te ames, en todas las situaciones que se tan dan a lo largo de la misma y, que la ames. No te pide nada más, ni que hagas ni que seas nadie. Solo que la ames. Que vuelvas al amor, por ti, por ella, por el otro. Y eso, si no te experimentas en esa incomodidad, no sucede. Solo amas a medias.

Hace un año y medio que empecé ese viaje, ese que no acaba nunca y hoy, sigo viajando más que nunca, cada día, voy a dentro. El viajar, solo fue la puerta de entrada para una vida más presente, más sin prisa, más consciente, más de escuchar tu intuición y de estar atenta a las señales que tiene la vida para comunicarse contigo.

Ahora, entiendo porqué tocaba volver a España. Lo que yo no sabía es el gran viaje que me esperaba aquí; el de la libertad. Volver para resolver “conflictos” conmigo misma y para con el otro. Para cada día, ir encontrando esa libertad que, en realidad, no te la da el irte a 15.000km de casa, si no el SER casa, el SER casa para ti, a estar cómoda contigo, para poder, desde el amor por ti y por el otro, ir cerrando puertas que tenías abiertas, o más bien patrones de comportamiento que ya no funcionan contigo. Maneras de vincularte más inconscientes y automáticas, empezando así, a funcionar de otra manera, una manera mucho más COHERENTE contigo misma y tus valores, más comunicativa y menos juiciosa contigo y con él otro. El aprender cuáles son tus necesidades y qué límites tienes contigo y con el resto, y así, expresarlas, dártelas y ponerlos, alcanzando en ese nuevo funcionar, tus pequeñas sensaciones de paz y libertad con cada acción realizada a lo largo de tus días.

Al fin y al cabo, a abrir tu mente al infinito campo de posibilidades de aprendizaje que te muestran todas las situaciones de tu día a día. De que nada es más o menos correcto, mientras vaya en línea con tus valores y no provoque dolor al otro. Aprender a redefinir esos valores y, a partir de ahí, empezar a funcionar.

Hoy sé que mi “misión” es traerte todo lo que he aprendido y aprendo para que lo cojas si sientes la misma llamada y, hagas de mi viaje, el tuyo propio.

Todo lo que traigo encima es porque lo he experimentado o estoy haciéndolo, no podría hablar de nada si no hubiera pasado en algún momento por ello. Así que, bajo mi experiencia te digo que, todo lo que va llegando a tu vida en este momento, lo que estás transitando, está ahí porque, primero, eres capaz de sostenerlo y afrontarlo y, segundo, es el momento de hacerlo, si te llega, es porque es el momento de observar ese aspecto de ti y poder así “trabajarlo”.

Piénsalo así, al igual que la vida no te quita nada que no necesites, por que si lo necesitarás ya lo tendrías, la vida, no te trae nada que no puedas soportar, porque mientras tú estás creyendo en ese momento que no lo puedes soportar o no podrías, en realidad, ya está pasando en tu cabeza. En ese mismo momento que tu cabeza piensa NO, eso ya lo tienes en tu vida y por tanto, ya lo estás sosteniendo/soportando. ¿Ves la capacidad que tienes?  

Con tus sueños, con lo que más anhela tu alma, con eso que te pide, que sabes que en algún momento deberás atenderlo para dárselo, pasa lo mismo. NADA es imposible, solo hay que encontrar la manera de llevarlo a cabo. Yo, estoy encontrando mi manera, y mientras, lo comparto contigo, que te ves reflejado en mí, mostrándote así esa capacidad que tú también llevas dentro, porque te ves en mí. Para que, lo cojas, lo hagas tuyo y sobre todo, encuentres tu manera de llevar a cabo tus sueños.

Hoy, un año después sé lo que quiero HOY, lo que va conmigo HOY y lo que voy siendo HOY, y esto es importante, el permitirse experimentarte en el hoy, en lo que ahora eres y los valores que ahora tienes. El hecho de no limitarse a “ser” un solo concepto. El ser una expansión de todas las posibilidades de tu ser.

Cuando sabes lo que quieres, poco puede pararte, te puedes caert, desviarte del camino o bajarte del tren, pero siempre volverás a subirte de nuevo, porque has encontrado la ruta que marca la dirección de vuelta a casa.

Al hogar que eres.

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