La naturaleza de dejar Ser: Naturaleza

Siguiendo en el hilo del divagar en ese más allá, hace unos días me llevé un par de lecciones, de muerte y renacer.

Me gusta vivir mi vida con atención al simbolismo, metáforas o sincronicidad, llámalo como quieras, sobre todo en ese concepto de UNIDAD y de verse en el otro ser como ese UNO. Cada vez más me veo en todo y todos, así que, no puedo no amarme.

La naturaleza y sus lecciones, de las que, con atención, tanto aprendo. Ella vino a preguntarme si realmente tenía encarnado lo que he experimentado y transmitido tantas veces, siendo el resultado algo inesperado. Mientras escribía sobre la impermanencia, sobre la naturaleza de las sensaciones corporales que observamos al meditar, a las cuáles nos aferramos como cosa mala, de las emociones, y sobre la impermanencia de la vida…vuelve a aparecer delante de mí. Aunque no era la primera vez que la veía, era la mariposa más grande y bonita que había visto por aquí. Es curioso porque nunca había visto una igual, al menos a mí recordar. Aquí no, aquí, en el hogar, no. ¿Será que me estoy dejando ser eso? Mariposa. Hogar.

¿Qué me vienes a traer? -le pregunto-

Y así, de repente, una de mis gatas atendiendo a su naturaleza, sale corriendo tras ella para ver si la puede alcanzar, para jugar o comérsela, que se yo, pero lo consigue. A lo que mi reacción impulsiva, dejándome “influenciar” por mis creencias, porque consideraba que la mariposa era demasiado bonita, grande y simbólica para morir, fue reprimir la naturaleza del animal: depredador. Sin ser consciente de mis actos, los cuáles entorpecen la vida, la naturaleza, su ciclo, su muerte, trayendo así sufrimiento, pero esta vez para la mariposa que, malherida, intenta echar a volar de nuevo, sin demasiado éxito.

Me paro, observo eso y me doy cuenta de que, sin quererlo le estaba produciendo ese sufrimiento innecesario a la mariposa, pudiendo haber sido evitado si hubiera dejado que el ataque felino llegara a su fin y simplemente fuera, el cual también le había dejado poco espacio para que mi gata, expresará su Ser.

Me observo desde fuera como le digo “no, no la mates” pero algo de mi dice, eh, ¿qué haces? Solo reprimo su ataque porque me viene a la mente la mariposa volando con sus grandes alas y colores y bajo mi percepción del “bien y del mal” y de lo “bonito” y lo “feo” considero que no merece morir. Pero ¿qué es bien? ¿Qué es mal? Cada uno tiene su propio concepto de verdad y de realidad, siendo por tanto, todo tan relativo.

En ese momento pienso que en realidad la mariposa “solo” tiene esa función, transformarse y volar, pero y ¿cuándo ya no la puede realizar?

Como en este caso, con mitad de un ala rota, ¿qué? Ahora solo lucha por sobrevivir, cuando si no fuera por la acción humana, hubiera muerto y no se hubiera cuestionado si debía morir en ese preciso instante o no! Entendiendo que un gato era su fin. Mejor atender a la naturaleza de la muerte y dejarse ir en ella.

Si hubiese sido así, hasta sus últimos minutos, hubiera sido ella, bonita, grande, despampanante: MARIPOSA.

En un intento de salvarla para que retomara su vuelo, viene todo esto a mi y veo como estamos en ese continuo bloquear la muerte, rechazarla y tomarla como algo separado de la vida. Asi que, suelto el querer ayudarla a postergar su sufrimiento y dejo que la naturaleza acabe de hacer su función, mi otra gata vuelve a la acción. Y cuando me desapego de eso, de repente, la veo al otro lado de la terraza alzando el vuelo, yéndose fuera del alcance de la casa, dándome las gracias o yendo a morir a otro lugar, eso nunca lo sabré.

Dejemos que la naturaleza haga su función y aprendamos de ella. Y como naturaleza que somos, dejémonos hacer nuestra función, esa que hemos venido a hacer aquí, si tu función en la vida es volar, cuál mariposa, por mucho miedo que te dé, finalmente deberás aprender a hacerlo.

Aprender a desapegarse de la vida no significa que no la aprecies que no la ames o que no quieras vivirla. Significa que empiezas a entender, integrar y encarnar que la muerte forma parte de eso que llamamos vida y que como todos los polos opuestos, una no existiría sin la otra. Acercándonos más a la muerte, podemos entenderla mejor para que así deje de dar tanto miedo el sentir que se acerca. Y la naturaleza, si la observas con atención te enseña a cómo vivir y sobre todo, a cómo morir. Con aceptación.

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